Cuando tenía 15 años, Pxndx, una banda que solía escuchar seguido en mi infancia tuvo un éxito masivo. Pasé de esporádicamente escuchar sus canciones alegres en el radio por las mañanas a escucharlas en todas partes, a todas horas y la gran diferencia era que las canciones una vez alegres, se habían convertido en enojo y tristeza, sentimientos a flor de piel en cualquier adolescente de 15 años como lo era yo y por lo cual rápidamente desarrollé una obsesión que muchas personas describirían como insana, excepto mi madre que sabe que yo jamás he tenido algo en mi vida que me guste casualmente, era un total desinterés o una obsesión. Jamás un punto medio.
Pxndx me dio grandes momentos de felicidad, tuve la
oportunidad de verlos muchas veces en conciertos propios y presentaciones en
festivales. Jamás olvidaré la primera vez que asistí a uno de sus conciertos y
los vi salir al escenario. Cada concierto era mejor que el anterior al que
había asistido, cada álbum me parecía líricamente mejor que el previo, no eran
letras felices, pero eran letras reales. Siempre me pareció que las letras
hablaban de cosas que todos sentíamos, pero nadie se atrevía a decir.
Después de 15 años de hacerme feliz, Pxndx anunció su descanso
indefinido una mañana de Diciembre del 2015, y un 26 de Febrero del 2016,
asistí por última vez a uno de sus conciertos. La banda se despidió diciendo
que no era un adiós, era un hasta pronto. Pero algo no se sentía correcto. Se
sentía como un final y ahora entiendo que se sentía como un final porque lo
era.
El vocalista de Pxndx, José Madero anunció su carrera como
solista unos días después del último concierto, lanzó una propuesta musical algo
diferente a lo que tenía con Pxndx, pero la esencia de las letras que el
siempre escribió para su ahora antigua banda, estaba ahí. Así que seguí su
proyecto solista ciegamente, como los apóstoles a Jesús.
Un par de años después los tres miembros restantes de Pxndx
anunciaron una nueva banda, “Desierto Drive” donde serían ellos 3. Todos éramos
conscientes de que ahí faltaba uno. Y ese uno, estaba en ese momento a punto de
sacar “Psalmos” su cuarto álbum como solista y con un éxito cada vez mayor. La
nueva banda “Desierto Drive” realizó un live en redes sociales, platicando
acerca de su nuevo álbum y con todos los fans de Pxndx como testigos, realizaron
comentarios bastante desafortunados respecto a querer escribir letras más
maduras y menos depresivas que las de su extinta banda. Quién escribía todas
las letras de Pxndx, era José Madero, así que muchos fans se molestaron por que
se atrevieron a criticar el trabajo de su excompañero y en pocas palabras,
menospreciarlo. Y no soy José Madero, pero justo después de todo lo que pasaron
juntos como banda, hacer un comentario así por frustración, por enojo o en modo
de chiste, claro que se sentiría como una traición. Para mí, ese fue el
verdadero final de Pxndx, la banda de mi vida. Desde que esos comentarios fueron
hechos, José Madero empezó a hablar de Pxndx en tiempo pasado y me atrevería a
decir que la ha borrado de su futuro.
Una vez alguien que quise mucho me prometió que me pagaría
el boleto para ir al concierto de Pxndx si es que alguna vez se reunían de
nuevo, con eso que las reuniones de bandas están tan de moda aprovechando la
melancolía y el sentimentalismo para hacer dinero.
Para mí con el paso del tiempo y el éxito inminente de José
Madero como solista, una reunión con su ex banda me parece cada vez más un improbable.
Pero ésta persona siempre me decía “Sí van a volver. Ya verás. Y te voy a decir
que te lo dije. Te voy a llevar y serás feliz.”
Pero ahora tengo la absoluta certeza de que eso jamás
pasará. Porque algo que él no tenía en cuenta es que tanto José Madero como yo,
sabemos que hay cosas que ya no pueden reconstruirse una vez que se han
derrumbado. La decepción es un arma que dispara a quema ropa y las heridas que
causa son profundas y a veces dejan cicatrices imborrables. Cuando alguien que
tenías en alta estima hace algo que te decepciona y te rompe el corazón, la
única opción es perdonar. Pero, aunque el tiempo pase, el olvido jamás llega,
el ardor una vez causado por las heridas sigue en tu memoria y mirar hacia
atrás ya no es opción. Lo único que queda por hacer es atesorar cada recuerdo, los
momentos donde fueron un salvavidas en mitad del océano, aunque al final lo
poncharan las gaviotas y nos dejaran a la deriva aferrados a la nada.
Cómo dice la canción: “Oh,
sonríe un poco más y disfruta por que el tiempo se encargará de arruinarlo todo.”
Pxndx jamás se reunirá. Y esa persona y yo tampoco.
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